La biblioteca de los proscritos

Noviembre 15, 2006

Capítulo 5 Graznarín

Archivado en: novela por capítulos — ebaobab @ 7:42 pm

DE LO QUE OCURRIÓ EN EL ENCUENTRO ENTRE FRAGANTE Y GRAZNARÍN Y CÓMO ÉSTE CON ASTUCIA FUE NOMBRADO CABALLERO POR EL GRAN BRUJO GALLEGO.  

         Una mañana muy temprano, antes de que el sol saliera y sin más equipaje en sus manos que un hatillo con ligeras viandas y el pergamino que otorgábale el gobierno de la ínsula, partió Graznarín en secreto rumbo a desconocido destino. Como todas las grandes hazañas había de hacerse en solitario y sin notario, por lo que no había miembros de su séquito ni cronistas que de su gesta dieran cuenta. 

         Larga travesía hizo por caminos áridos y solitarios. Gran concentración requería su examen y pretendía evitar distracciones. Cada tres leguas recorridas hacía una breve parada, daba un bocado al pan que en el hato guardaba y de cantimplora bebía un trago de fresca agua. Después de hinojos se fincaba y en meditación profunda se sumía, pidiéndole a su Dios que espíritu y fuerzas le diera para superar la prueba. Por las noches breve era su descanso y siempre sobre duras piedras; acumular mucho sufrimiento debía para llegar puro de espíritu y sin merma moral junto la hoguera que el brujo encendiera para no salir chamuscado de la contienda.

         Tras tres largos días, con sus noches, al pie de la gran muralla llegó. Se lavó las manos y los pies en cercano arroyo para estar decente, y con presteza a la guardia de la fortaleza se dirigió. 

        –A mí la guardia del castillo –gritó.

          –¿Quién va? –se oyó decir.

         –Un siervo que el gran Fragante ha llamado a su presencia, y obediente y anhelante se presta a ofrecer su vida y su honra para la grandeza de su amo. 

        –Menos rollo y dinos la contraseña –dijo el guardián, cansado de escuchar a troveros aficionados que siempre llegaban buscando la oportunidad de que el brujo su padrino fuera para lanzarse a la arena política en busca de poder y fama. 

        –Fraga Fragante que no te pillen in fraganti –respondió Pepito sin que le temblara la voz. 

        Tras unos instantes de silencio, las cadenas comenzaron a chirriar y la puerta de la fortaleza cayó lentamente para a sus pies quedar. Graznarín firme se notaba cuando el puente atravesó y en la morada del brujo entró. Sus pasos le habían llevado hasta allí y pleno de fortaleza se sentía, desfallecer no podía si engrandecer su currículum deseaba con la orden de caballería.

         Un asesor del Fragante salió presto a recibirle y hasta la puerta de sus aposentos le condujo. Le dijo que paciente esperara la llamada de su señor, que meditara y reflexionara y su alma pura dejara. Miedo no había de tener, pero si al brujo intentaba engañar, ese sería su final. Nuestro héroe con templanza contestó que preparado estaba porque Fragante su ídolo siempre había sido y jamás engañarle pretendiera pues antes se muriera. 

        Tras una fugaz espera, la puerta de la guarida se abrió y frente al brujo Graznarín se encontró. Vive Dios que éste impresionaba por su grandeza y sus maneras: con su largo manto negro adornado con estrellas, su pañuelo carmesí anudado a la sesera, su mirada torva y profunda rodeada de ojeras, y su porte recio e indómito, mitad santo, mitad demonio, mitad hombre, mitad fiera. De varita no necesita pues sus manos rayos eran y un dedo suyo más poder tenía que cien arcabuces dispuestos en batería. 

         Pepito decidido, y sin apartar la mirada de sus ojos, con decisión al brujo se acercó. Éste le miró despacio de arriba abajo y de abajo arriba, vuelta dio a su alrededor y palabras no gastó. El héroe dudó, no sabía si hablar él debía o esperar al señor era obligación. Mas díjose que mejor pecar de valiente que de reprimido y sus primeras palabras lanzó. 

        –Este humilde súbdito de todo corazón quisiera darle a vuecencia posesión de modesta ínsula conquistada en buena lid al virrey de Sevilla, y que para siempre pertenezca al noble señor de la ciencia. 

        –Dignas-palabras-son-muchacho,mas-seguro-yo-no-estoy-de-que-fueren-sinceras.Falsos-y-mezquinos-halagos-podrían-ser-en-busca-de-complacer-a-pobre-viejo-que-chochea.

         –Zafio, estúpido, irresponsable, tunante, canalla, zoquete, burro, calavera, necio, indigno y otras muchas cosas yo fuera si engañar pretendiera al más grande hombre que jamás existiera sobre la faz de la tierra. 

         –Hábil-chico-pareces,mas-saber-necesito-que-nobles-o-aviesas-intenciones-alberga-tu-sesera. 

        –Puras y honestas son. Ser fiel con mis modestas fuerzas quisiera a la muy digna y santa lucha que el grande Fragante emprendió en años distantes, y que librar del reino pretende a malandrines, querellantes, sisantes, mastuerzos, tarambanas, majaderos y demás gente impía que se ha vendido con oscuras intenciones al muy turbio y pedante clan de los liantes. 

         –¿Con-qué-armas-dispones-para-contribuir-a-la-victoria? 

        –Ante todo la fe me mueve, armas sangrantes no porto, mas firmemente creo que trovo oportuno y bien dirigido más dolor provoca que puñales, espadas, alabardas o cañones.  

       –Y-en-caso-de-derrota-infligir-a-los-terribles-sevillanos,¿cómo-plantearías-gobierno-si-llegaras-a-ser-amo? 

        –Amo no, fiel siervo diréis mi noble señor, pues amo sólo hay uno y Dios sabe que sois vos. 

         –Ágil-mollera-tienes,y-muchacho-honrado-y-fiel-pareces,pero-comomuy-bien-sabes,eterno-no-soy-porque-piedra-filosofal-nunca-encontré. Sucesor-digno-busco-para-entregar-mi-ciencia-y-mi-poder,y-asegurarme-quiero-que-jamás-traicione-a-la-noble-causa-que-yo-comencé. 

        –Aún mucho tiempo queda para que tal momento llegue, y para entonces el gran Fragante habrá encontrado a alguien mucho más importante que este modesto servidor que jamás soñar pudiera con tamaña carga de suceder a tan poderoso señor –dijo Pepito con astucia, convencido de que al trapo el mago entraba y con sus elaborados trovos lo camelaba. 

        –No-tan-lejos-lo-fiares,muy-cansado-me-siento,y-quiero-conocer-tus-dotes-de-mando.¿Cómo-plantearías-gobierno-de-reino,que-no-de-ínsula,en-caso-de-que-el-pueblo-lo-quisiera?   

        –Con mucha prudencia mi señor, nunca precipitarme quisiera en tan importante labor. Pero prudencia no es símil de displicencia y nunca titubear el pueblo me viera. En cuestiones de principios políticos a las doctrinas de mi señor me atendría con férrea disciplina. Cuando muy compleja decisión se presentara, normas básicas siempre he de cumplir: escuchar a arriesgado empresario antes que a cómodo proletario, y las sociedades siempre anónimas han de ser; militares muy dignos y razonables son, los rebeldes no, y mientras no entren en razón escucharles no debo; clérigos son ejemplares, muy caritativos, rectos y bondadosos, y las cuestiones de educación patrimonio suyo son, ya que la gente sin creencias siempre levanta sospechas; y por último, y en cuestiones exteriores, gente muy sabia existe, y si gran jefe americano dice firme, yo tieso me quedo. En resumen si al pueblo fútbol, toros y tele dieras y al empresario todo lo que quisiera, gobierno por muchos años de reino tuvieras.  

             El brujo mudo quedose mientras a Pepito con ceño fruncido estudioba, vueltas a su alrededor dio, a su bola de cristal se acercó y con mucho interés escrutó. Posos del café, cartas, astros y rayas de la mano también consultó. Bebedizo secreto tomó y mil conjuros y hechizos pronunció; mientras el señor Graznarín atento le miraba y a cada minuto que pasaba su esperanza se agrandaba.  

       Finalmente el gran Fragante, con sudores en la frente, terminó sus rituales y un gran abrazo a Pepito le dio. 

        –Hijo-mío,dame-un-abrazo,que-al-fin-mi-larga-búsqueda-haterminado.Sucesor-tengo-y-mi-felicidad-proclamo.¡Qué-las-campanas-del-reino-suenen!¡Qué-palomas-y-buitres-vuelen!¡Qué-gran-fiesta-se-celebre-para-nombrar-al-caballero-heredero!         En ceremonia sin igual en la historia del lugar, y con la obligada asistencia de todos los miembros del clan, el gran brujo Fragante presentó en sociedad y nombró caballero dominante a Pepito Graznarín, que a partir de dicha fecha adquirió notoria popularidad; y a efectos de inventario su nombre hubo de cambiar y para el resto de los tiempos y en su partida de nacimiento figuraría la siguiente leyenda: 

         Siendo gobernante el gran brujo Fragante, señor de soles y tinieblas, reuniose toda su tropa para rendir homenaje al que guía sería un día de la santa cruzada que de nuestra tierra limpiara los desmanes, corruptelas, amiguismos e inmundicias que con saña, crueldad y malicia expandió el villano, truhán y pérfido virrey de Sevilla. A partir de este momento al salvador todos en el reino conocerán como el Ilustrísimo y Excelentísimo Caballero Andante Don José Graznar, Marqués del Divino Trovo y Conde de la Mueca.

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